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Transforma Sedema zona biocultural Claussell en el Bosque de Chapultepec

Transforma Sedema zona biocultural Claussell en el Bosque de Chapultepec

En el área se introdujeron más de 108 individuos por hectárea y alrededor de 80 o 90 especies forestales, arbustivas y herbáceas diferentes.

• En este espacio de la 3a Sección del Bosque de Chapultepec se observaba una mayor población de eucaliptos; pero, tras la intervención, actualmente se percibe el resurgimiento de la dalia, la flor nacional de México.

Como parte de la restauración ambiental que la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México realiza en la 3a Sección del Bosque de Chapultepec, se intervinieron la zona biocultural Claussell y la subzona cultural sur, a través de la técnica agroforestal conocida como islas (o nidos) de fertilidad, y con la siembra de especies nativas de árboles y otro tipo de plantas.

Al recorrer la zona, la doctora Marina Robles García, titular de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, resaltó el nivel de transformación que se ha logrado en el Bosque de Chapultepec, destacando el nivel de la biodiversidad con la introducción de diversidad de plantas nativas.



Acompañada de Mónica Pacheco Skidmore y de Martín Aguilar Cervantes, Directora Ejecutiva y Subdirector Técnico del Bosque de Chapultepec, respectivamente, Robles García dijo que la intención es que este bosque urbano -galardonado en 2019 con el Premio Internacional de Parques Urbanos, por la World Urban Parks- sea “cada vez más rico en biodiversidad, es decir, mucho más bosque”.

En ese sentido, el biólogo Aguilar Cervantes aseguró que la transformación en esta zona de la 3ª Sección del Bosque de Chapultepec es muy notoria, ya que, anteriormente, estaba cubierta solo de eucaliptos y en la actualidad hay diversidad de árboles y otro tipo de plantas nativas.

“Se ha realizado un trabajo paulatino, con un recambio de vegetación, mediante la introducción de más de 108 individuos por hectárea y con una mezcla de, alrededor, de unas 80 o 90 especies forestales, arbustivas y herbáceas, para enriquecer esos tres estratos en dicho espacio”, explicó.

En esta zona, ubicada en la calle Joaquín Clausell y en la avenida Zaragoza, se crearon islas de fertilidad y se usó la técnica de agroforestería, misma que permitió desarrollar un proceso de restauración de la estructura del bosque.



El retiro de arbolado muerto en pie es una de las prácticas regulares del mantenimiento del Bosque de Chapultepec, así como el astillado del material seco y su incorporación para el mejoramiento del suelo.

Mónica Pachecho Skidmore, directora Ejecutiva del Bosque de Chapultepec, agradeció el apoyo, el trabajo y la aceptación de las y los vecinos para lograr esta transformación: “La intervención fue muy bien recibida, ahora los visitantes vienen a hacer sus caminatas matutinas y disfrutan más el bosque. En el marco del Proyecto Chapultepec: Naturaleza y Cultura del Gobierno de México atendimos esta tercera sección, cuyas mejoras han sido bienvenidas porque redundaron en un mayor disfrute de los vecinos de la zona y de los visitantes nacionales e internacionales”.

Finalmente, las autoridades de Sedema invitaron a la ciudadanía a recorrer la zona para gozar de su belleza y conocer la intensa rehabilitación a la que fue sometida y que presume, como uno de los principales logros, el resurgimiento de la dalia, la flor nacional de México.

Baños de Chapultepec, las albercas de aguas curativas del siglo XIX que alimentaron la leyenda de los “Baños de Moctezuma”

Diversas fuentes históricas narran la existencia de unos afamados baños de aguas curativas asentados en el Bosque de Chapultepec hacia el siglo XIX, visitados por la elite de la época. En 2018, un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió, a la altura de la calzada Gandhi, los vestigios de tres estanques lúdico-curativos.

En el marco del VII Coloquio de Arqueología Histórica, realizado del 4 al 8 de septiembre, en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, la investigadora del INAH, María de Lourdes López Camacho, dictó una conferencia en la que se afirma, luego de cinco años de estudios en documentos históricos, que los vestigios hallados en 2018 corresponden a la Casa Baños de Chapultepec, un conjunto histórico que alimentó la leyenda de los “Baños de Moctezuma”, al situarse frente a un contenedor de agua prehispánico.

La arqueóloga narró cómo se originó la leyenda de los “Baños de Moctezuma”: “Equívocamente, a los ‘Baños de Moctezuma’ se les ha atribuido ser el lugar del hallazgo de algunas piezas arqueológicas, pero en realidad es en otro sitio, ubicado al pie del cerro de Chapultepec, que las fuentes históricas llaman Alberca de Moctezuma, donde se descubrió el famoso chapulín de carneolita rojo”.

López Camacho dijo que para finales del periodo Posclásico (1200-1521) y durante el virreinato, el manantial más importante del cerro de Chapultepec fue el que nacía a un costado de la “Alberca de Moctezuma”, el cual repartía el agua hacia Tenochtitlan y también mandaba agua al contenedor “Baños de Moctezuma”, localizado en una cota altitudinal inferior; lo cual es importante, dijo, porque el líquido era conducido por fuerza de gravedad. Este receptáculo se sitúa al sur del cerro de Chapultepec, en la esquina que forma la calzada Gandhi y el pasillo de acceso que proviene del Mercado de las Flores.

El contenedor llamado “Baños de Moctezuma” es de origen prehispánico y su uso continuó en el virreinato; con su agua se abastecía a las haciendas al sur del cerro de Chapultepec, como La Condesa. Sin embargo, no fue baño privado de Moctezuma. Lo llamaron así a partir de 1900, cuando se conformó la Primera Sección del bosque, debido a que, en 1870, enfrente de esta caja de agua se construyó un conjunto de baños que alcanzó gran fama en el siglo XIX: la Casa Baños de Chapultepec.

En este sentido, la historiadora Sonia Angélica Hernández Rodríguez, quien forma parte del equipo de investigación, explicó que hacia 1960 ya era una tradición en la capital del país, la existencia de albercas y baños públicos.

“El contexto histórico permite decir que la Casa Baños de Chapultepec surge a partir de que su propietario, José Amor y Escandón, quien tenía concesionada la alberca de los Espinosa (el contenedor llamado “Baños de Moctezuma”), se da cuenta de la popularidad del lugar y decide construirlos. De acuerdo con documentos del Archivo Histórico de la Ciudad de México, el conjunto abrió el 1 de abril de 1870, y se convirtió en un referente de cohesión social, pero 11 años después pasó de ser el sitio de moda a mero recuerdo, su decadencia inició hacia agosto de 1881”.

El arqueólogo Eder Arias, quien estuvo al frente de la excavación en el sitio de los baños, realizada dentro del Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec, a cargo de la Secretaría de Cultura federal, a través del INAH, detalló que se descubrió parte de la estructura del conjunto. “Las fuentes históricas sumadas a las evidencias arqueológicas, nos mostraron las diferentes conducciones de agua de la caja de Espinosa, dirigidas a los baños de Chapultepec”. Entre los elementos que identificaron están cuatro metros lineales del caño que abastecía el líquido a los diferentes estanques, mediante pequeños canales que servían también de división entre cada uno de los contenedores.

Los tres contenedores se localizaron en fila, con orientación norte-sur. Son de 6 metros de largo por 4.5 de ancho, con esquinas redondeadas. El piso está a 90 centímetros, tiene un metro de profundidad y aún pueden verse, en ciertas zonas, fragmentos de losetas de barro de 30 centímetros por lado, de color rojo anaranjado.

En dos de las tres estancias se observaron los restos de lo que, al parecer, fue un muro con repellado en una de sus caras, lo que permite inferir que se trata de las escaleras que servían para entrar y salir del lugar.

Por último, la arqueóloga López Camacho comentó que la familia Escandón vendió el predio al Ayuntamiento de la ciudad, el cual demolió los baños e integró el terreno al Bosque de Chapultepec, quedando en pie el contenedor prehispánico; para 1910, el área fue remozada con motivo del centenario de la Independencia de México, durante el gobierno de Porfirio Díaz, y fue entonces cuando al contenedor de Espinosa se le comenzó a llamar “Baños de Moctezuma”, dando inicio esa leyenda.

Publicado originalmente en el boletín 591 del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Fotografías: María de Lourdes López Camacho, Proyecto Bosque, Cerro y Castillo de Chapultepec. INAH.

Puedes leer el artículo completo en: https://www.inah.gob.mx/boletines/banos-de-chapultepec-las-albercas-de-aguas-curativas-del-siglo-xix-que-alimentaron-la-leyenda-de-los-banos-de-moctezuma?highlight=WyJjaGFwdWx0ZXBlYyJd

Fomenta Sedema conciencia ambiental con proyecto de Manantial a Manantial

Fomenta Sedema conciencia ambiental con proyecto de Manantial a Manantial

• Dentro de los trabajos realizados en este manantial está la creación de andadores, un mirador, muros de contención, un jardín etnobotánico, senderos, así como un bebedero que permitirá a las y los visitantes tomar agua fresca y directa del manantial

Como parte del ‘Proyecto Chapultepec: Naturaleza y Cultura’ y con el propósito de crear conciencia sobre los manantiales que existen en la ciudad, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) capitalina, en coordinación con la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y del Instituto Nacional de Antropología e Historia, así como el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), llevó a cabo el proyecto de Manantial a Manantial.



Desde la Ermita Vasco de Quiroga, en la alcaldía Álvaro Obregón, Manuel Montiel Gutiérrez, subdirector de Construcción de Obras de la Sedema, detalló que se trata de una obra que permite conocer la conexión entre varios sitios del Bosque de Chapultepec relacionados con el agua. Son tres sitios intervenidos: el manantial de la Ermita Vasco de Quiroga, el del Museo de Arte Moderno y el espacio de las Tazas de la primera sección del Bosque de Chapultepec.

En el caso particular del manantial de la Ermita Vasco de Quiroga, “creamos un espacio que permita a todas las personas acercarse a contemplar uno de los manantiales vivos de la Ciudad de México, que abastece a un número importante de colonias”, aseguró.

Manuel Montiel mencionó que dentro de los trabajos realizados en la Ermita Vasco de Quiroga y el Manantial de Santa Fe destaca la creación de andadores, un mirador, muros de contención, un jardín etnobotánico, senderos de conexión con el manantial de Santa Fe, así como un bebedero que permitirá a las y los visitantes tomar agua fresca y directa del manantial.



“Lo que hicimos aquí fueron actividades muy cuidadosas y no tocamos ni una vena del manantial. De hecho, como parte del sistema constructivo en esa parte se utilizaron tornillos para no hacer excavaciones y no meter concreto ni nada de eso, fueron tornillos que van directamente al suelo, que no generan ningún tipo de contaminación al manantial ni a los veneros (ramales de un río)”, explicó,

El subdirector de Construcción de Obras de la Sedema comentó que las obras se llevaron a cabo sin perturbar el entorno de Santa Fe y como parte de esta interveción se crearon andadores elevados con iluminación, para que se puedan realizar diferentes visitas tanto de día como de noche.

“También realizamos una serie de muros de contención para terracear el espacio y darle la estabilidad y seguridad que necesita”, agregó.



Al recorrer el manantial, Manuel Montiel resaltó la creación del jardín etnobotánico, un espacio que cuenta con distintas especies de plantas medicinales como toronjil, pasiflora y árnica: “Creamos este espacio, este jardín etnobotánico, y una serie de terrazas y plataformas para darle estabilidad al suelo, sembramos magueyes y diferentes tipos de plantas que nos van dando consolidación al suelo. Hicimos andadores tipo mirador con tres espacios de estar para poder contemplar de una manera no invasiva al lado de nuestro manantial principal. Es muy importante mantener estos espacios y que la gente sepa que existen y que tenemos que mantenerlos”, finalizó.

Muestra libro catálogo memoria histórica del Zoológico de Chapultepec, a 100 años de distancia

Muestra libro catálogo memoria histórica del Zoológico de Chapultepec, a 100 años de distancia



Como parte de la celebración de los 100 años del Zoológico de Chapultepec “Alfonso L. Herrera”, la doctora Marina Robles García, titular de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, presentó el Libro Catálogo “Zoológico de Chapultepec “Alfonso L. Herrera”. 100 años haciendo historia 1923-2023”, memoria histórica del zoológico, narrada a través de documentos e imágenes de distinta naturaleza y procedencia.



“Estas imágenes, estas fotografías, estos recuentos que Miguel (Álvarez Cuevas, editor y coordinador General del Libro Catálogo) nos hace, no solamente son fotografías o viñetas de una historia, son historias nuestras, son las historias que nos permiten recorrer nuevamente el zoológico cuando éramos niñas, cuando caminábamos aquí explorando el bosque y explorando también el Zoológico de Chapultepec”, aseguró.

Desde la Bahía Acuario del Bosque de Chapultepec, donde se presentó el libro, Robles García destacó la recopilación de estas imágenes que dan muestra del trabajo de mucha gente, cuidadores, médicos veterinarios y biólogos interesados y preocupados en rescatar a ejemplares de la extinción.



“Todas estas personas que él enlista, que están detrás de este libro, nos permiten acercarnos y conocer una miradita chiquita de lo que significa trabajar en un zoológico, en construir una institución que ha evolucionado a lo largo de estos 100 años en un centro comprometido cada vez más con la conservación. Y así son justo este conjunto de compañeras y compañeros que traen el chaleco, como este chaleco que trae Fernando (Gual) ahora, bien puesto desde hace muchísimos años para entregarse a cuidar y a ofrecerle al mundo el mantenimiento de estos organismos”, resaltó.

Acompañada de Johan Trujillo, directora del Centro de la Imagen, de la Secretaría de Cultura Federal y de Arturo Ávila Cano, director de la revista Alquimia, SINAFO-INAH, la titular de la Sedema insistió en la importancia que tiene el que la gente conozca que gracias a la labor de los zoológicos del mundo alrededor del 25 por ciento de los vertebrados que se han encontrado en peligro de extinción han pasado de esa raya a una condición diferente.



“Muchísima gente trabajando tras estos organismos que hemos podido rescatar también de estos procesos de extinción, en donde como sociedad los hemos sometido a lo largo de esta presión de sus ecosistemas en vida silvestre, ha sido mucho gracias a trabajos como éste, a trabajos de quienes son las y los cuidadores en estos centros de conservación, ahora estos zoológicos increíbles que han estado a lo largo de tanto tiempo trabajando por el conocimiento, por la educación y por la conservación de la vida silvestre”, destacó.

Fernando Gual Sill, director General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre, recalcó que la conservación es una cuestión de colaboración y que, a través del apoyo de todo un equipo de trabajo, universidades, instituciones de gobierno, instituciones privadas, organizaciones no gubernamentales y fundaciones, es posible lograrla. Destaca la conservación del lobo mexicano y del cóndor de California, en donde se ha logrado dar un paso más allá para empezar a repoblar zonas como en las que se han perdido especies tan importantes y ahora se llevan de regreso a donde se perdieron.

“Necesariamente los zoológicos tienen que ir evolucionando, hoy en día se dirigen hacia la consolidación en un centro de conservación de la vida silvestre, ahí hay unas fotos padrísimas que estamos haciendo lo imposible para sacar adelante un cóndor de California en una incubadora con un títere, hacia allá van los zoológico y para mí y para todo el equipo del Zoológico de Chapultepec nos encanta la idea de recordar todo esto que ha habido de muchas generaciones y que hoy en día se consolida como un centro de conservación”, dijo.

Finalmente Miguel Álvarez Cuevas, editor y coordinador General del Libro Catálogo, sostuvo que una publicación como esta es colectiva, resultado de un trabajo en equipo que involucra la labor de mucha gente, la recopilación de miradas y voces a lo largo de 100 años.

Explicó que dicho libro propone una lectura representativa de la memoria histórica del Zoológico de Chapultepec a 100 años de su existencia, narrada a través de documentos e imágenes de distinta naturaleza y procedencia; la fotografía, el cine, el dibujo, la pintura, los planos, las publicaciones impresas, entre otras dan cuenta de la diversidad de expresiones iconográficas que se han abordado desde el Zoológico de Chapultepec, uno de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de México, el cual se ha convertido en un centro de enseñanza, investigación y conservación integral de las distintas especies amenazadas por la voracidad de la producción y el consumo.

“Quiero agradecer al equipo de Javier Castrejón de la Biblioteca de México, del Archivo General de la Nación, por supuesto al Instituto Nacional de Antropología e Historia, al Archivo de la Ciudad de México, es un trabajo que sin esta colaboración sería imposible”, concluyó.

Registra Sedema avistamiento de dos especies de colibríes en Centro de Cultura Ambiental Chapultepec

Registra Sedema avistamiento de dos especies de colibríes en Centro de Cultura Ambiental Chapultepec

• La presencia de estos polinizadores son indicadores de una mejora ambiental dentro del bosque y de la importancia que tiene las plantas nativas que hay en el lugar, las cuales ofrecen el alimento necesario para estas especies

Como parte del programa de Monitoreo Participativo de Aves que se realiza en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental (MHNCA), la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México informa sobre el primer registro de avistamiento de dos especies de colibríes en los jardines para polinizadores del Centro de Cultura Ambiental Chapultepec, que se ubica en la segunda sección del bosque.



La bióloga y fotógrafa Azucena Olvera Arredondo, del MHNCA, mencionó que se trata de colibríes cola pinta (Tilmatura dupontii), una especie nativa de México y considerada entre las más pequeñas del mundo con cerca de 10 centímetros de longitud, y el zumbador mexicano (Selasphorus heloisa), endémico del país.

Estos nuevos registros detectados en los alrededores del Centro de Cultura Ambiental de Chapultepec, son indicadores de una mejora ambiental dentro del bosque y de la importancia que tiene la presencia de plantas nativas en el lugar, las cuales ofrecen el alimento necesario para estas especies.



Durante el monitoreo, se observó que los dos colibríes estaban libando el néctar de sus flores en uno de los jardines para polinizadores que se ubican en la periferia del Centro de Cultura Ambiental Chapultepec, conformados por distintas especies de plantas, entre ellas el toronjil morado (Agastache mexicana).

La relevancia de crear jardines de este tipo se debe a que más del 80 por ciento de los recursos naturales de los que dependemos los seres humanos para alimentarnos, vestirnos y tener medicamentos dependen de la existencia de este grupo zoológico; estos organismos son los que permiten que se polinicen muchas de las plantas que las personas necesitamos para elaborar diferentes productos que consumimos.

Esta Secretaría invita a la ciudadanía a crear jardines para abejasmariposascolibríes y otros polinizadores con el propósito de permitir la vida en sus hogares, en sus ventanas y en los rincones donde puedan sembrar flores o colocar macetas. En la página web http://data.sedema.cdmx.gob.mx/flippingbook/mujeres-polinizadoras/mobile/index.html se puede consultar la guía “Jardines para la vida” a fin de crear uno y con ello abrirle paso a la naturaleza.

Encuentran en el Bosque de Chapultepec un cementerio del periodo virreinal temprano

El proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura, encabezado por la Secretaría de Cultura federal, con la colaboración del Gobierno de la Ciudad de México, ha permitido la recuperación de contextos históricos desconocidos, es el caso del reciente descubrimiento de un cementerio del periodo virreinal temprano (1521-1620 d.C.), en el área donde se construyen el Jardín y el Pabellón Escénico.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA), ha acompañado cada frente de intervención de este magno proyecto y en las últimas semanas se ha concentrado en la zona conocida como “estacionamiento ecológico”, donde se ejecutan obras para su integración con el Centro Cultural del Bosque, en las inmediaciones de Campo Marte.

La coordinadora del salvamento arqueológico, María de Lourdes López Camacho, explica que durante el seguimiento a las obras se realizó un pozo de sondeo de 2 por 2 metros, detectándose restos óseos humanos a partir de 1.37 metros de profundidad, por lo que se consideró potencial el sur del área de investigación.

Con la asistencia en campo de las arqueólogas Blanca Copto Gutiérrez y Alixbeth Daniela Aburto Pérez, se decidió extender la excavación al doble. En las últimas tres semanas, el equipo recuperó las osamentas –en diversos estados de conservación– de 21 individuos, en su mayoría adultos femeninos y masculinos, incluidos un par de infantes.

Las inhumaciones se realizaron de forma directa en el suelo y en tres momentos distintos durante el primer siglo tras la caída de México-Tenochtitlan. Pese a que la mayoría de los entierros presentó la misma orientación oeste-este, la cual alude a la creencia de la resurrección en la fe cristiana, su disposición hace pensar en dos tipos de población: una de origen indígena, probablemente mexica, y otra europea.

En su mayoría, explica la arqueóloga Lourdes López Camacho, los individuos fueron colocados de forma extendida con los brazos cruzados sobre el pecho o en la región pélvica, como marca el rito funerario católico; no obstante, dos fueron enterrados de forma flexionada y lateral, a la usanza mesoamericana, sin contar que otro par de individuos fueron inhumados portando un sello y una navajilla de obsidiana verde, ambos prehispánicos.

“Proponemos que este enterramiento colectivo corresponde a un cementerio del virreinato temprano, porque muestra la transición de las costumbres funerarias prehispánicas a las implementadas con la llegada de los españoles y su sistema religioso”, manifiesta la especialista también adscrita al Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, cuyas labores de excavación se han ampliado más al sur y al este.

Recuerda que, en 2005, su colega María Guadalupe Espinosa Rodríguez excavó un panteón con entierros de la misma temporalidad, en una sección del otrora atrio de la iglesia del pueblo de indios de San Miguel Chapultepec, en las inmediaciones del Jardín de los Leones, en la Primera Sección del bosque; sin embargo, del cementerio recién descubierto no existe referencia.

De acuerdo con el coordinador de la Sección de Bioarqueología de la DSA, Jorge Arturo Talavera González, quien hizo un primer reporte osteológico –el cual será complementado con otros análisis, entre ellos, de ADN–, los rasgos epigenéticos de ciertos individuos indican la presencia de dos poblaciones diferentes en ese contexto, siendo identificables los individuos amerindios por sus piezas dentales en forma de pala.

Respecto a las condiciones de salud-enfermedad, las observaciones preliminares señalan que las personas inhumadas padecieron, entre otras afecciones, hipoplasia, atrición y cálculos dentales (desgaste del esmalte y la estructura dentaria, además de sarro), inflamación del periostio (vaina fibrosa que cubre los huesos) y otros procesos infecciosos, así como enfermedades relacionadas con déficit nutricional.

Publicado originalmente en el boletín 75 del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Fotografías: Melitón Tapia.

Puedes leer el artículo completo en: https://www.inah.gob.mx/boletines/encuentran-en-el-bosque-de-chapultepec-un-cementerio-del-periodo-virreinal-temprano?highlight=WyJjaGFwdWx0ZXBlYyJd

Descubrimiento inscribe al Bosque de Chapultepec entre los sitios más antiguos de la Cuenca de México

Por más de tres mil años, a menos de un metro de la superficie que cientos de personas recorren a diario, se mantuvo oculta una capa de materiales, compuesta en su mayoría por restos cerámicos de vasijas y figurillas de formas humanas, algunas apenas esbozadas, vestigios que han permitido inscribir al Bosque de Chapultepec entre los sitios más antiguos de la Cuenca de México, duplicando así la temporalidad conocida para este espacio, hasta ahora.

El descubrimiento deriva de los proyectos arqueológicos con los que la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), acompaña los trabajos de infraestructura del proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura, sobre todo de los desarrollados en la segunda sección, donde estará el Centro de Cultura Ambiental (CCA).

La coordinadora de estas labores arqueológicas, María de Lourdes López Camacho, detalla que el contexto del periodo Preclásico Medio (1200-600 a.C.), fechamiento estimado por la tipología cerámica presente en el depósito, se concentró en un área aproximada de 38 por 24 metros, de la cual solo se excavó 16%, una proporción modesta, pero trascendental en su contenido.

La capa de materiales se localizó en las inmediaciones de la fuente de Xochipilli y la avenida de los Compositores, a 700 metros de donde, en 2018, se encontró un caserío contemporáneo al auge de Teotihuacan. Aquel descubrimiento de viviendas ocupadas mil 500 años atrás, entre 225 y 550 d.C., representó por cuatro años la ocupación más temprana del Bosque de Chapultepec.

No obstante, la reciente detección de esta concentración de materiales del periodo Preclásico Medio (1200-600 a.C.) ha duplicado la temporalidad del asentamiento humano en esta área, elevándola a más de tres milenios.

“¿Qué es lo importante de este hallazgo? Que son las evidencias más antiguas encontradas, hasta el momento, en el Bosque de Chapultepec. Es sorprendente pensar cuántas generaciones debieron pasar por aquí en más de tres mil años y, cómo, a pesar de los cambios en el entorno, estos testimonios se mantuvieron ocultos, solo a un metro por debajo de nuestros pies.

“Asimismo, Chapultepec no figuraba en el mapa del periodo Preclásico o Formativo de la Cuenca de México donde, hacia 1200 a.C., aparecieron asentamientos preurbanos con mayor jerarquía, de los cuales se conocen Tlapacoya-Zohapilco, Tlatilco, Coapexco y un sitio que, probablemente, está bajo la lava del Pedregal, localizados hacia el sureste del Estado de México, al noroeste y sur de la Ciudad de México, no tan al poniente de la cuenca”, sostiene la directora del proyecto “Cerro, Bosque y Castillo de Chapultepec”.

A través de esta iniciativa de investigación vigente, la cual derivó en la declaratoria del Bosque de Chapultepec como zona arqueológica, es que el INAH, a través de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) y con el apoyo del Museo Nacional de Historia (MNH), supervisa todo tipo de obra que se realiza en la poligonal de protección.

En ese sentido, los trabajos para la integración del CCA no fueron la excepción. Con la asistencia de las arqueólogas Tania Contreras Guerra, Areli Torres Ríos y Thania Pérez Chávez, se exploró la zona próxima a la fuente de Xochipilli y los cárcamos, los cuales forman parte del citado centro, debido a que, hace 10 años, allí se encontraron restos de materiales del Preclásico (2500 a.C.-400 a.C.).

Mediante un pozo de sondeo se reconoció el potencial arqueológico del espacio y se procedió a tender una retícula de cuadros de 2 por 2 metros, en un pequeño claro del bosque. La excavación permitió detectar una concentración de materiales sin muestras de perturbación: “se hallaron dispuestos en forma de un piso de cerámica, ya que todos estos objetos fueron rotos de forma intencional y expuestos al fuego, como lo revelan manchas en buena parte de los fragmentos y en piezas completas con las que contamos”, describe López Camacho.

Todos estos materiales: pedazos de platos con diversos esgrafiados y bordes semejantes a los tipos cerámicos hallados en el sitio Zacatenco (aldea preclásica a las faldas del cerro homónimo), decenas de rostros y figurillas zoomorfas y antropomorfas, de las que sobresalen representaciones femeninas de “piernas regordetas” y de enanos, están a resguardo en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, donde el proyecto de salvamento arqueológico tiene su laboratorio, ahí se clasifican, analizan y son almacenados y resguardados.

Mientras sostiene en la mano la “joya de la corona”, una vasija miniatura que aún contiene restos de cinabrio, mineral que se utilizó para pigmentar otros objetos, la arqueóloga enlista otras piezas: puntas de flecha, malacates, atavíos, un punzón hecho en hueso de venado, diminutas puntas acerradas y herramientas de sílex, jadeíta, pizarra y pedernal, las cuales son analizadas para definir su función pues, debido que fueron aprovechadas al máximo, muestran un gran desgaste.

Es de extrañar, menciona, que los vestigios de esta aldea preclásica del Bosque de Chapultepec no estén asociados directamente a un área de enterramientos, como ha sido el común denominador de hallazgos de esta temporalidad. También hay elementos cerámicos que no tienen comparación respecto a la tipología conocida, y figurillas humanas de rasgos muy esquemáticos, las cuales recuerdan a las “Venus” de Tlapacoya, del periodo Preclásico Temprano (2500-1200 a.C.).

Por esas y otras razones, la investigadora de la DSA concluye que este descubrimiento abrirá nuevas rutas a los estudios sobre el periodo Formativo, inscribiendo a Chapultepec entre los sitios que, desde un milenio antes de nuestra era, ofrecieron condiciones óptimas para el asentamiento humano en la Cuenca de México, como partes no inundables y, al mismo tiempo, abastecidas por arroyos que descendían de la Sierra de las Cruces, formando un ecosistema propicio para el desarrollo de núcleos preurbanos.

Publicado originalmente en el boletín 400 del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Fotografías: María de Lourdes López Camacho, Mauricio Marat

Puedes leer el artículo completo en: https://www.inah.gob.mx/boletines/descubrimiento-inscribe-al-bosque-de-chapultepec-entre-los-sitios-mas-antiguos-de-la-cuenca-de-mexico?highlight=WyJjaGFwdWx0ZXBlYyJd

Rehabilitan 26 fuentes icónicas del Bosque de Chapultepec

Rehabilitan 26 fuentes icónicas del Bosque de Chapultepec


La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México informa sobre la intervención realizada en 26 fuentes icónicas ubicadas en las tres secciones del Bosque de Chapultepec, como parte del Proyecto Chapultepec. Naturaleza y Cultura.



Las 26 fuentes fueron rehabilitadas mediante el plan de mejoramiento hídrico, que inició en agosto de 2021 y concluyó en marzo de este año, el cual contempló el mantenimiento general de los sistemas hidráulicos, eléctricos y mecánicos.

De las 26 fuentes rehabilitadas, 16 se localizan en la Primera Secciónocho en la Segunda Sección y dos en la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec.

Algunas de las fuentes rehabilitadas como la Cósmica o también conocida como Media Luna, tenían cerca de 20 años sin funcionar; la Fuente Idilio de Amor, creada por Charlotte Yazbeck, en 1974, hace cinco años no servía, por lo que los trabajos de restauración incluyeron reparación e impermeabilización de charolas, cambio de componentes electromecánicos y del sistema de alimentación eléctrica e hidráulica.

Cada fuente da cuenta de los acontecimientos más importantes de su historia y las diferentes influencias arquitectónicas que han pasado por el pulmón más importante de la Ciudad de México, reconocido a nivel internacional como el mejor parque urbano del mundo.

Entre las fuentes más representativas por su historia y antigüedad destacan la Fuente Ornamental, creada en 1911 y que ofrece frescura y belleza al bosque desde su ubicación en inmediaciones del Lago Mayor de la primera sección.

También se rescató la fuente del Altar a la Patria, que data del año 1952 y la fuente de Las Ranas, una fuente revestida de azulejos sevillanos de porcelana verde y gris y adornada por ocho ranas a lo largo de su circunferencia.



En la actualidad, los chorros de algunas fuentes del Bosque de Chapultepec llegan a alcanzar hasta 7 metros de altura, para disfrute de las y los capitalinos.

El Proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura es un proyecto integral conformado por 41 intervenciones encaminadas a consolidar el Bosque de Chapultepec como un espacio colectivo y cultural al alcance de todas y todos, y que, en equilibrio con el medio ambiente, tenga una conectividad eficiente tanto al interior del Bosque como con la Ciudad de México.

21 de esas intervenciones contempladas están planeadas para llevarse a cabo para el año 2024, aunque de igual forma se tienen planeadas acciones a largo plazo. El Proyecto tiene tres ejes principales: social, ambiental y cultural.



El eje ambiental está encaminado a proteger el Bosque de Chapultepec como uno de los principales pulmones de nuestra ciudad, revitalizándolo y ampliando sus áreas verdes. Del mismo modo, las intervenciones pertenecientes a este eje están diseñadas para aumentar la fertilidad del sueloreplantar especies endémicas de la zona que permitan un mantenimiento eficiente y asegurar la sostenibilidad hídrica del Bosque.



Informa Sedema sobre trabajos en barrancas de Dolores y Barrilaco

Informa Sedema sobre trabajos en barrancas de Dolores y Barrilaco


La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México informa sobre los trabajos que se realizan en las barrancas de Dolores y Barrilaco, de la tercera sección del Bosque de Chapultepec:


Como parte del Proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura se lleva a cabo un proceso de restauración ambiental en las barrancas Dolores y Barrilaco que contempla el mejoramiento del suelo y el manejo del agua que fluye en estas Áreas de Valor Ambiental.

Las acciones de restauración ambiental, que registran un avance del 98 por ciento, incluyen la construcción de poco más de 250 muros y gaviones que permitirán que los escurrimientos de agua durante la temporada de lluvias no erosionen el suelo, y se filtre al acuífero.

Las barrancas reciben distintos tipos de tratamientos para formar pequeños humedales con tecnologías alternativas basadas en la naturaleza.

Tras identificar 152 descargas de aguas residuales provenientes de viviendas en el polígono de las barrancas de Dolores y Barrilaco, se determinó crear nueve humedales artificiales que permitan procesar las aguas grises.

El objetivo de estos humedales construidos es procesar el agua que sale de las descargas y retener la humedad.



Se tiene previsto que estos humedales traten hasta 30 litros por segundo en la barranca Barrilaco, mientras que en la de Dolores, el sistema más grande, es para 3 litros por segundo.

Las obras de rehabilitación incluyen protecciones laterales de taludes con gaviones y muros de “morillos” (segmentos de madera) de forma paralela al talud para brindarles estabilidad, sobre todo a los taludes desgastados por la erosión provocada por los escurrimientos de agua.

También se crearon presas de piedra acomodada, que son estructuras de piedras colocadas transversalmente a la dirección del flujo de la corriente, que controlan la erosión y permiten el almacenamiento y la infiltración de agua.

Con piedra, arena y cemento fueron colocadas presas de mampostería de forma perpendicular a las cárcavas, con la finalidad de disminuir la escorrentía superficial, el almacenamiento de agua y la retención de azolves.

Los muros de Krainer consisten en una técnica de bioingeniería compuesta por troncos colocados de forma horizontal para estabilizar taludes y así evitar deslizamientos de tierra y procesos erosivos.

Los deslizamientos se contienen a través de muros de gavión; el gavión es una estructura permanente, permeable y ligeramente flexible, formada a base de cajones de forma rectangular, construidos con una malla de alambre de triple torsión llenos de piedra acomodada que permite estabilizar y evitar el crecimiento de las cárcavas, lo que permite una mayor retención e infiltración de agua.



Esta intervención en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, que está por concluir, tendrá amplios beneficios sanitarios y ambientales para los usuarios del Bosque de Chapultepec y vecinos de la tercera sección.

A estas acciones se suman las relacionadas con la promoción y difusión con los vecinos —a través de reuniones informativas— del uso de sistemas domésticos como biodigestores, biofiltros y geofiltros, que permitan reducir, desde su origen, los contaminantes de las aguas que se descargan a estas áreas.

De esta manera se mantiene la humedad y se reduce la erosión del suelo, al mismo tiempo que se disminuye la contaminación del suelo, de los mantos freáticos y de la vegetación de estas áreas de valor ambiental.

Hasta el momento se han plantado 24 mil árboles en la tercera sección, en la barranca de Dolores, y 2 mil árboles** en la barranca de Barrilaco.



Avanza rehabilitación de barrancas en la tercera sección del Bosque de Chapultepec

Avanza rehabilitación de barrancas en la tercera sección del Bosque de Chapultepec



Con una inversión de 177 millones de pesos, a través del Proyecto Chapultepec Naturaleza y Cultura, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México está mejorando las condiciones del suelo y el flujo hídrico, en materia de descargas de aguas residuales, en las barrancas de Dolores y Barrilaco, ubicadas en la tercera sección del Bosque de Chapultepec.

“El presupuesto para este proyecto es de 177 millones de pesos y el general que nosotros manejamos en el 2020 ascendió a mil 200 millones de pesos, para las distintas actividades que hemos realizado entre la primera y la tercera sección, incluyendo lo que será la cuarta sección del Bosque de Chapultepec”, precisó la doctora Marina Robles García, secretaria del Medio Ambiente capitalina.

Tras un recorrido de supervisión de las obras en la barranca de Dolores, Robles García recordó que el proyecto Chapultepec Naturaleza y Cultura tiene varios componentes y “uno de los componentes más importantes es el componente ambiental y la razón de que este componente sea uno de los más importantes del proyecto, es que el Bosque de Chapultepec ofrece servicios ambientales muy importantes para la ciudad, como infiltración del agua, regulación del clima, biodiversidad”.



Actualmente, se registra un avance del 80 por ciento en las diversas obras acciones de rehabilitación que incluyen protecciones laterales de taludes con gaviones y muros de “morillos” (segmentos de madera) de forma paralela al talud para brindarles estabilidad, sobre todo a los taludes desgastados por la erosión provocada por los escurrimientos de agua. También se crearon presas de piedra acomodada, que son estructuras de piedras colocadas transversalmente a la dirección del flujo de la corriente, las cuales controlan erosiones en cárcavas y permiten el almacenamiento y la infiltración de agua.

Con piedra, arena y cemento fueron colocadas presas de mampostería de forma perpendicular a las cárcavas, con la finalidad de disminuir la escorrentía superficial, el almacenamiento de agua y la retención de azolves. Los muros de Krainer consisten en una técnica de bioingeniería compuesta por troncos colocados de forma horizontal para estabilizar taludes y así evitar deslizamientos de tierra y procesos erosivos. Los deslizamientos también se contienen a través de muros de gavión; el gavión es una estructura permanente, permeable y ligeramente flexible, formada a base de cajones de forma rectangular, construidos con una malla de alambre de triple torsión llenos de piedra acomodada que permite estabilizar y evitar el crecimiento de las cárcavas, lo que permite una mayor retención e infiltración de agua.

Robles García aseguró que las obras que se están realizando no sólo mejoran las condiciones ambientales del bosque, sino la seguridad de las personas que transitan por la zona: “Las cárcavas que van formándose a partir de la erosión, por el agua que baja en gran volumen y con gran velocidad, va generando oquedades en la zona de la infraestructura y esta infraestructura es usada como calles, banquetas, puentes y pone en riesgo la infraestructura y por lo tanto a las personas, entonces las obras que estamos haciendo acá están permitiendo disminuir este riesgo, estamos solventando mucho de estos procesos de erosión y bueno ofreciendo seguridad y bienestar también para toda la gente que transita por estos lugares”.

De la barranca de Dolores se retiraron alrededor de 300 toneladas de residuos y de la de Barrilaco 130 toneladas, por lo que se invita a la población a cuidar estas áreas de valor ambiental. “Como saben la tercera sección de Chapultepec tiene una vocación de conservación y que las barrancas se encuentren en una buena condición ambiental es importante para que puedan infiltrar más agua, para que se disminuya la erosión que está habiendo de sus laderas y también para que podamos tratar las aguas residuales que, desafortunadamente, a lo largo de mucho tiempo se fueron acumulando distintas descargas con distintos volúmenes”, resaltó la titular de Sedema.

Al respecto, el biólogo Martín Aguilar Cervantes, subdirector técnico del Bosque de Chapultepec, dijo que se identificaron 150 descargas de aguas residuales en el polígono de la barranca de Dolores, “son viviendas que no cuentan con drenaje y muchos de ellos descargan a la barranca, por eso se desarrollaron estas intervenciones en donde hacemos un pretratamiento del agua y el agua tiene una gran función dentro de las barrancas. Estamos interviniendo un problema de fondo”.



Además de la restauración hídrica de la tercera sección del Bosque de Chapultepec, como parte del proyecto Chapultepec, Naturaleza y Cultura, “en complemento hemos desarrollado, desde 2019 a la fecha, intervenciones para el mejoramiento de suelos, mejoramiento de arbolado y retiro de arbolado muerto en pie. Es la primera vez, en la historia de la Ciudad de México, que se lleva a cabo una intervención integral, sobre todo en un área de valor ambiental y que incluya barrancas”, agregó el biólogo.

La otra parte de la restauración ambiental “tiene que ver con una selección de árboles y plantas que en combinación nos van a generar una mejor masa forestal, mejor equilibrada. Aún se observa una gran cantidad de eucaliptos, por su establecimiento muy fácil en terrenos difíciles, y ahora estamos con una oportunidad para hacer una sustitución de estos elementos. Ya hemos plantado 24 mil árboles en la tercera sección en esta barranca de Dolores y 2 mil árboles en la de Barrilaco y estaremos reiniciando la plantación nuevamente hacia la temporada menos fría de este año”, añadió.